Hermann Suderow

Me llamo Hermann Suderow. Estudié Física en la Universidad de Karlsruhe (Alemania), y me doctoré en el 98 en la Universidad Joseph Fourier de Grenoble (Francia). A continuación, obtuve un contrato post doctoral del programa Marie Curie de la UE para trabajar durante dos años en el Laboratorio de Bajas Temperaturas de la Universidad Autónoma de Madrid (LBTUAM), dirigido por Sebastián Vieira.

Después, trabajé durante casi otros dos años para el Instituto de Ciencia de Materiales de Madrid , y fui contratado otra vez en el LBTUAM, gracias al programa Ramón y Cajal. Actualmente soy Profesor Titular en el LBTUAM, después de haber sido habilitado en octubre de 2004. Desde que empecé a trabajar en un laboratorio de investigación, me interesé por los curiosos fenómenos que aparecen cuando enfriamos la materia a muy bajas temperaturas. He podido adquirir experiencia en algunos de los aspectos más interesantes de la Ciencia y la Tecnología por debajo de 1 K, gracias a la interacción con científicos muy reconocidos, responsables de los laboratorios donde he trabajado, como son Jacques Flouquet, ex director del laboratorio de muy bajas temperaturas del CNRS, o el coordinador de este programa.

En los trabajos que hemos publicado, siempre experimentales, se plantean cuestiones fundamentales sobre las propiedades superconductoras y magnéticas de algunos de los sistemas que interesan hoy en día a los físicos teóricos.

.-¿Cuál es tu papel exactamente dentro de este grupo?
La parte fundamental de este programa es la puesta en funcionamiento de un equipamiento que permita realizar diversos experimentos a temperaturas del orden del milikelvin. Dentro del programa soy el responsable de la puesta a punto de este equipamiento y de la realización de experimentos en él. Tengo que conseguir que todos los miembros de este programa disfrutemos de las nuevas posibilidades que ofrece el mundo del milikelvin!

Antes de que venga la pregunta, te adelanto ya una de estas posibilidades. Una de las áreas de la física moderna que más interesa al gran público es la que llamamos nanofísica, es decir, la física que se encuentra en sistemas cuyo tamaño es del orden de algunos nanómetros (una millonésima de milímetro). Probablemente, las aplicaciones que se generen serán espectaculares y muy novedosas. La nanofísica muestra sus propiedades más peculiares e interesantes sólo cuando se estudian sistemas enfriados a temperaturas muy cerca del cero absoluto, temperatura en la cual cesa el movimiento de las partículas (El cero absoluto corresponde aproximadamente a la temperatura de –273,16 ºC.). Y es que en estos sistemas se manejan escalas de energía muy pequeñas !

.-¿En qué consiste ese equipamiento?
El equipo se basa en una tecnología que llamamos de dilución de 3He en 4He (+ info aquí y aquí ). El Helio (4He ) es un elemento que se descubrió primero en el Sol, y que abunda hoy en día en los pozos petrolíferos.

El 3He es un isótopo estable que es mucho más difícil de encontrar. Aunque ambos son químicamente inertes, nos gustan mucho a los físicos por su sencillez, y porque tienen comportamientos muy curiosos en su fase líquida, que manifiestan como en muy pocos otros sistemas la importancia y la validez de la mecánica cuántica.

La tecnología consiste en una serie de tuberías y de sistemas de manejo y licuefacción de estos gases. Lo más delicado de esta tecnología es que hay que cuidar mucho la estanqueidad del sistema, ya que el 4He es superfluido por debajo de 2.17 K, es decir, pierde toda viscosidad y fluye a través de los poros más pequeños.

En la práctica esto significa que un pequeñísimo poro, insignificante en condiciones normales, se convierte en un problema muy grave cuando se maneja un superfluido. Fíjate que estoy hablando de un poro que represente una pérdida de 1 cm3 por siglo…

.-La fabricación de esos recipientes es, entonces, bastante delicada…
Sí, los materiales, las soldaduras, hay que saber manejar todo eso. En la Universidad Autónoma tenemos la suerte de disponer de unos talleres (SEGAINVEX ) con gente muy competente, que participa en este programa, como Andrés Buendía o Manuel Pazos, que nos ayudan a desarrollar nuevos equipos.

.-¿Qué materiales se utilizan?
Se utiliza acero, cobre, latones…pero, claro, tienes que tener cuidado a la hora de comprarlos y de manejarlos. Muchos de los disponibles en el mercado son porosos, y tampoco se pueden soldar de cualquier forma.

.-¿Cómo se transportan estos gases a los centros de investigación?
El transporte de helio no es muy problemático. Lo venden las casas de suministro de gases, y nos llega recipientes de gases de alta presión corrientes. Una vez en la Universidad, los enfriamos cerca del cero absoluto y los licuamos. Es ahí donde empiezan los problemas.

.-¿En qué fase estáis?
Cuando yo llegué aquí empecé a trabajar en sistemas de 3He que permitían trabajar a 300 milikelvin y luego construimos un sistema de criogenia de dilución, que permite llegar hasta unos 50 milikelvin. Ahora, el objetivo es conseguir disponer de un punto frío que permita empezar a superar el claro déficit en este tipo de instalaciones que sufre España ahora mismo. Un dato significativo es que en un país desarrollado (EEUU, Japón, Alemania, o Gran Bretaña por ejemplo) se instalan más treinta de estos equipos cada año, sobre todo ahora que la nanotecnología está despegando.

En España, durante los últimos treinta años, se han instalado tan solo cinco equipos. El que vamos a instalar en el marco de este programa, probablemente a finales de este año, es el único multiusuario y el más potente.